La clave es EMPEZAR

Empezar con lo que tenés: la clave para dejar de “dejar todo para después” (y crecer de verdad con tu pastelería)

Hay algo que veo mucho en las pasteleras —y que también me pasaba a mí—: el famoso “cuando tenga todo listo, empiezo”.

Cuando tenga mejores fotos.
Cuando tenga tiempo.
Cuando sepa más.
Cuando tenga una cocina más linda.
Cuando tenga más seguidores.

Y así pasan semanas, meses… y a veces hasta años. No por falta de ganas, sino por algo mucho más profundo:

Dejás las cosas para después (lo que técnicamente se llama procrastinar: postergar lo que sabés que deberías hacer).

La “perfección” es la excusa más elegante que tenemos para NO avanzar. Porque suena bonito, suena “responsable”. Pero en realidad lo único que hace es frenarte.

La verdad incómoda (pero liberadora)

Nadie empieza sabiendo.
Nadie empieza equipada.
Nadie empieza con todo a favor.

Pero TODAS empiezan.

Y ahí está la diferencia.

El poder de “empezar con lo que tenés”

En mi curso de fotografía me pasó algo que quiero contarte: yo pensaba que necesitaba el móvil perfecto, la luz perfecta, los fondos perfectos.

Hasta que los profes me dijerón algo que me hizo clic:

“La foto mejora cuando vos mejorás.
No cuando comprás cosas nuevas.”

Te juro que me quedé pensando en todas las veces que había postergado cosas por esperar el “momento ideal”.

Ahí entendí que el progreso no nace de las condiciones… nace de vos.

¿Y por qué dejamos tanto las cosas para después?

Porque tu cerebro quiere protegerte. Te dice:

  • “Esperá un poquito más, no estás lista”.
  • “Tenés que aprender más”.
  • “No publiques, te van a juzgar”.
  • “Todavía no está perfecto”.

Pero la realidad es otra: no estás evitando la tarea, estás evitando la incomodidad.

Y crecer SIEMPRE es incómodo.

Cómo dejar de dejar todo “para después” (con amor pero con firmeza)

1. Empezá con lo que tengas, literal

¿Móvil viejo? Sirve.
¿Luz de la ventana? Sirve.
¿Fondo blanco del mantel? Sirve.

La práctica va a mejorar tu foto. Pero solo si empezás.

2. Hacé pasos pequeños pero constantes

Una foto hoy.
Otra mañana.
Un reel simple.
Un post.
Un antes y un después.

Lo importante no es la cantidad. Es el hábito.

3. Dejá de compararte

Compararte con quien lleva 10 años es injusto.
Compararte con quien estudió fotografía, también.
Compararte con quien tiene un equipo de edición… ni hablemos.

Comparate con la vos de hace un mes. Ahí está el progreso real.

4. Mostrá el proceso, no la perfección

La gente compra historias, no solo productos. Mostrá cuando te sale bien, cuando no tanto, cuando estás aprendiendo.

Eso conecta muchas veces más.

5. Recordá esto: la acción imperfecta vende más que la perfección silenciosa

Tus clientas no pueden comprar lo que no ven. Y no van a verte si no empezás.

Conclusión

A veces creemos que necesitamos seguridad para empezar, pero el orden real es este:

Empezás → aprendés → mejorás → te sentís segura.

Nunca al revés.

Si hoy estás leyendo esto, consideralo una señal: estás más lista de lo que pensás.

Y si querés que yo te acompañe paso a paso para dejar de frenar tu crecimiento, podés pasar por mi blog o agendar una asesoría 1:1 conmigo. Te prometo que vamos a avanzar juntas.

#MarketingParaPasteleras

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