Si naciste en los 90 o cerca… hay algo que probablemente te marcó sin que te dieras cuenta.
Nos criaron con la idea de que mostrar lo que hacíamos bien era ser
agrandada, vanidosa, creída,
“la diva del grupo”.
Y eso, repetido durante años, te va limando la confianza sin que lo notes.
Nos enseñaron a brillar “despacito”, a no incomodar, a no destacar demasiado…
porque qué dirán, ¿no?
Y así crecimos.
Con esa vocecita interna que, cada vez que algo nos sale bien, en vez de disfrutarlo, susurra:
“no lo digas, no lo muestres, no seas pesada”.
Pero ahora sos emprendedora.
Tenés un negocio.
Tenés clientas felices.
Tenés talento.
Tenés historias de éxito.
Y sin embargo… no mostrás nada de eso.
¿Por qué?
Porque ese chip viejo todavía está ahí.
Mostrándote no sos agrandada: estás haciendo marketing
Amiga… vamos a decirlo sin rodeos:
Las personas que vos admirás NO llegaron a donde están desde el anonimato.
Si no mostraban lo que hacían… HOY no las conocerías.
Nadie crece escondido.
Nada se hace grande en las sombras.
¿Vos te imaginás a una pastelera famosa, una emprendedora o una artista que admirás diciendo:
“ay no, qué vergüenza contar lo que logré, mejor me quedo callada”?
¿No, no?
¿Sabés por qué no?
Porque entendieron algo que nosotras recién ahora estamos aprendiendo:
- La gente compra lo que ve.
- La gente confía en quien se muestra.
- La gente elige a quien transmite seguridad.
Y vos también lo hacés.
Vos también seguís a las que se muestran.
Vos también confiás más en quien comparte su proceso, sus logros, sus devoluciones, su historia.
Entonces… ¿por qué vos no?
Mostrar tus logros no es “creerte algo”. Es permitir que tu negocio crezca
Si vos cocinás increíble, la rompés decorando, entregás todo perfecto y tenés clientas que te aman…
¿por qué no mostrás eso?
¿por qué no compartís las reseñas?
¿por qué no contás cuando te sale algo bien?
¿por qué no hablás de tus avances?
¿Qué es lo peor que puede pasar?
¿Que alguien piense que sos “agrandada”?
Bueno… si alguien se ofende porque te va bien, dejalo.
Que se ponga anteojos si tu luz le molesta. 😎✨
No es tu responsabilidad apagar tu brillo para que otra persona no se incomode.
Es tu responsabilidad sostener y mostrar lo que tanto te costó construir.
Tus clientas ya te admiran… solo falta que vos lo veas
Ellas ya te dicen cosas hermosas:
que las tortas son riquísimas,
que tus cookies son adictivas,
que les salvaste la celebración,
que aman cómo trabajás.
Pero vos, por miedo a “parecer algo”, escondés todo eso.
Amiga… eso es oro.
Eso vende.
Eso genera confianza.
Eso hace crecer tu negocio.
Y si no lo usás… te estás saboteando sola.
Brillar también es un acto de valentía
Mostrar tu trabajo, tus logros, tus avances y tus reseñas es un acto de amor propio.
Es romper con esa creencia vieja de que “si te mostrás, sos creída”.
No.
Si te mostrás, SOS VALIENTE.
SOS PROFESIONAL.
SOS TU MEJOR PUBLICIDAD.
Y te digo algo más:
Todo lo que hoy admirás en otras… también vive en vos.
Solo que todavía no te animaste a mostrarlo.
Así que dale, brillá
El mundo necesita lo que hacés.
Tus clientas te eligen por algo.
Tu negocio merece crecer.
Y vos merecés ocupar el lugar que estás construyendo.
Si a alguien le molesta… que se acomode.
Que se ponga anteojos. 😎✨
Porque vos recién estás empezando.




